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lunes, 24 de enero de 2011

18- WITHIN TEMPTATION "The Heart of Everything"



"The Heart of Everything" es el cuarto álbum de estudio de la que es, probablemente hoy en día, la banda más importante del Gothic Metal internacional, los oriundos de Waddinxveen, Holanda, WITHIN TEMPTATION.
La formación que tuvo a su cargo este compendio de impecables canciones estuvo conformada por Sharon Den Adel en las voces (cantante de excepción, calificada como mezzo soprano, carismática frontwoman), Robert Westerholt y Ruud Jolie en guitarras, Jeroen Van Veen en bajo, Martijn Spierenburg en teclados y Stepehn Van Haestregt en batería.

El disco, aparecido durante la primera mitad de 2007, es hasta ahora el último trabajo de estudio de la banda, mientras se aguarda la salida del nuevo registro, "The Unforgiving", para dentro de algunas semanas. La casa editora fué la americana Roadrunner Records, usualmente dedicada a agrupaciones de tinte más extremo o agresivo. WITHIN TEMPTATION, en cambio, posee un distintivo sonido europeo, aunque con un ligero tufillo americanizado en alguna de sus composiciones, el cual no estaba presente en sus primeros CDs.

Para ser fieles a la verdad, este registro es un desfile de hits, una canción tras otra. La primera mitad del álbum es sencillamente imparable, ya desde los dos tracks iniciales, "The Howling" (tremendo ejemplo de cómo concebir una gran canción) o el no menos bombástico "What Have You Done", probablemente el punta de lanza de este terrible disco, un tema sensacional que incluye como invitado al diminuto Keith Caputo, voz líder de Life of Agony (tuvo algo que ver la discográfica en este detalle?), en un excelente contrapunto vocal con Sharon Den Adel.

Luego, el disco sigue transitando por maravillosos parajes sonoros, un tanto más calmos en la preciosa balada "Frozen", para volver a subir con el ultra radiable "Our Solemn Hour", donde podemos escuchar un estribillo pegadizo hasta la exageración. La primera mitad de la placa llega a muy buen puerto con el tema que le dá título a la misma, seguido de "Hand of Sorrow", otra composición fácilmente identificable, de muy alto nivel.

En la segunda mitad, quizás merma un poco el hipotético "medidor de hits", pero nunca decae la calidad de las canciones, lo que determina como resultado este disco sencillamente inolvidable. "The Cross" es -seguramente- uno de los mejores tracks, no sólo de este álbum, sino de toda la carrera de WITHIN TEMPTATION. En él podemos apreciar toda la versatilidad y capacidad de Sharon Den Adel, sin dudas una de las mejores cantantes del orbe.

"Final Destination" baja un escalón, pero no porque no sea magnífica, es que su predecesora "The Cross" es superlativa. "All I Need" es a nuestro entender el punto más flojo del CD, pero vale aclarar que igual es un tema que podría ser corte de difusión para cualquier banda del estilo, a las cuales -excepto Nightwish- consideramos a todas muy por debajo de estos holandeses.
El registro se va cerrando con las dos últimas canciones: "The Truth Beneath the Rose", la más extensa en duración, donde vuelven a levantarnos las emociones tras la previa "All I Need"; y el final con "Forgiven", una bonita balada donde otra vez las cuerdas vocales de Sharon se lucen en plenitud.

Para resumir, podemos afirmar que -a nuestro gusto- "The Heart of Everything" es uno de los grandes discos de la década que finalizó, una de esas obras superlativas y monumentales que no tienen desperdicio, que no posee temas de relleno, y a la cual se hace muy difícil sacar de la compactera. Es como si fuera un Grandes Exitos, pero no: en realidad se trata de una placa de estudio de una banda que exprimió al extremo su enorme creatividad, su innato talento compositivo, y su notable capacidad para crear las mejores canciones del estilo.

A nuestro modesto entender, "The Heart of Everything" merece un diez en todos los aspectos.

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

jueves, 6 de enero de 2011

17- Marcelle Lefineau "TRIBUS URBANAS" (Libro)



Para los que todavía gustan de tomar un libro en sus manos para hojearlo o sumergirse con avidez en la lectura, tal vez quieran recorrer las páginas de “Tribus urbanas. La indumentaria desde una perspectiva multicultural”, obra de la novel autora argentina Marcelle Lefineau.

No es literatura de ficción, ni un ensayo o trabajo monográfico, es un estudio diacrónico que la autora ha plasmado en páginas, recorriendo los diferentes estilos vanguardistas según épocas, modas, personalidades, gustos musicales.

En este trabajo minucioso, el contexto histórico apuntala y enmarca cada tribu urbana, cada minoría extravagante que genera rechazos en unos, identificación en otros, y sobre todo intentan abrir paso al proceso cultural de modernización constante en lo ideológico y social, desestructurando el sistema preestablecido por los cánones estipulados en cada período. Es así, que en tal recorrido encontramos flippers, shipsters, beats, hippies, psicodélicos, skinheads, heavys, punks, rastafaris, hip hoperos, raperos, darks, industriales, góticos: con sus subestilos: medieval, victoriano, sick, etc..; ravers, otakus o animees, hackers, decorers, freaks, alternativos, metrosexuales, gossip girls, entre otras variantes de la actualidad.
Estas manifestaciones culturales, ideológicas y espirituales, encuentran viabilidad en la estética, en las artes, en el diferenciarse y construirse desde una indumentaria creativa, distintiva.

La joven escritora, diseñadora de indumentaria y gran observadora social, nos muestra  una galería de  “tribus”, iniciando su relato desde los años veinte hasta la actualidad. Un recorrido que pone de manifiesto las necesidades y sentimientos de la cultura occidental, desde la mirada de los grandes diseñadores como Vionnet, Chanel, Dior, entre otros; la música influyente en los estilos de jazz, soul, rock, ska, reggae, funk, hip hop, heavy metal, disco, etc.; personalidades famosas, referentes de todos ellos.

Por último, cabe aclarar que el libro presenta magníficas ilustraciones paratextuales que resemantizan el texto, realizadas -vale la mención- por el artista chivilcoyano Luis Disanti.

Comentó: Florencia Aspiro, para OXIDO.-